Todo relato es una narración
ROMA CIUDAD ABIERTA (1945), Roberto Rosellini
El Neorrealismo nace como una actitud ante la vida, mostrando desde la miseria hasta la injusticia. Se trata de filmar cómo expresar esta realidad. Y si, el relato es una unidad de personaje, suceso y tiempo, aquí hay una construcción del relato en vivo.
La película que proporcionó las bases y dio cabida al Neorrealismo, fue sin dudar, Roma ciudad abierta.
Allí vemos reflejado el espíritu de algunos de los personajes, en diferentes films, que después representaron al Neorrealismo, desde el desempleado de Ladrón de bicicletas hasta el pescador de La tierra trema.
Otra constante de éste movimiento, es que la mayoría son actores no profesionales. Los medios técnicos, a veces, son insuficientes, la fotografía saca el mejor partido a la luz natural y los decorados son originales, tomados en general en exteriores. Acaso, para esa época, lo que más impacta es el prodigio del montaje y el aprovechamiento del celuloide.
Roma ciudad abierta, fue rodada al terminar la guerra en decorados naturales, de la desvastada ciudad de Roma.
Escrita por el propio director Rosellini, junto a la colaboración de Fellini y Amidei, se encuentra entre la ficción y el documental, ya que muchos de los sucesos, están basados en hechos reales, como la resistencia de los niños romanos o el fusilamiento del cura. Se dice que el ambiente de la calles, esta filmado en general, sin previa planificación.
Tomaremos en la construcción del relato, una escena de la película, acompañando a Pina, el personaje principal, interpretada por Ana Magnani, en un momento dramático del film.
Tal vez, el personaje de Pina, sea el más representativo de dicho movimiento. Es la actitud ante la vida de Pina, su lucha, su solidaridad, su casa, sus ambiciones, lo que ha perdurado como prototipo en el cine. Quizás por la profundidad y la humanidad, que desde entonces ha inspirado a otros directores de ésta escuela, a crear personajes similares.
La película describe la situación de Roma en los últimos años de la ocupación alemana. Los hombres de la resistencia consiguen huir en un principio, luego los alemanes los capturan, y cuando se los llevan en un camión, se produce, acaso, la escena más fuerte de la película. En el momento en que Pina escucha que Francesco, el hombre con quien se iba a casar, ha sido detenido y se lo llevan con todos los demás.
Pina sale corriendo tras él y antes de llegar a tomar las manos de Francesco, que las extiende desde el camión, un soldado alemán le dispara por la espalda.
Pina cae sobre el asfalto, el hijo ve la escena, se tira sobre su madre y el cura, Don Pietro, lo aparta y entonces recoge el cadáver de la mujer.
En la primera parte de la secuencia, la carrera parece estar rodada con dos cámaras, una en el camión que se lleva a los hombres, en plano general corto y travelling, y otra en frente del portal de la casa, en plano medio, y panorámico a la izquierda. Ambos planos contienen la misma porción de carrera, unos tres segundos.
La cámara que sigue a Pina, vuelve al primero de los planos de la carrera, suena una ráfaga de metralleta y Pina cae al suelo. La misma cámara enfrene del portal, muestra al niño que se escapa y corre hacia su madre. Plano fijo con la cámara al ras del suelo, que muestra el niño arrojándose sobre su madre. Quizás sea uno de los planos que ha dejado huella en la historia del cine, por lo menos a nuestro parecer.
El arte, para algunos, y compartimos esta opinión, debe emocionar, sin lugar a dudas. Estamos ante la secuencia de una película que quedó marcada con mayúsculas, en nuestro recuerdo y quizás en el de muchos espectadores.
Victoria Aloisio
14 de octubre de 2008
lunes, 29 de noviembre de 2010
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