El Árbol de Lima
Salma (Hiam Abbass), una viuda palestina, decide librar una batalla contra el ministro de Defensa de Israel, cuya casa linda con su campo de limoneros, en la frontera entre Israel y los Territorios Ocupados. La policía no tarda en decretar que los árboles de Salma representan una auténtica amenaza para el ministro de Defensa y su familia, y ordena que se talen. Pero Salma decide luchar para salvar sus árboles y su vida.
El conflicto entre árabes e israelíes ha generado una infinidad de películas. Algunas, basadas en exitosos libros, como Oh, Jerusalén. Otras, como La banda nos visita, retratan la problemática a partir de una cuestión que excede el enfrentamiento en sí mismo.
Etz limon (Los limoneros) es un filme que pertenece a este último grupo. Se trata de un drama dirigido por Eran Riklis y protagonizado por Hiam Abbass, Doron Tavory y Ali Suliman, con co-producción israelí, alemana y francesa.
Salma Zidane (Abbass) es una mujer viuda de 45 años de edad, que vive en un pequeño pueblo palestino de Cisjordania. Su vecino es el ministro de Defensa israelí (Tavory), quien construyó una casa en la línea que divide Israel de los territorios ocupados y que bordea el campo de limoneros de Salma.
Al poco tiempo, el ejército israelí ordena talar los limoneros, ya que ponen en peligro la seguridad del ministro y de su familia. Salma, cuyos hijos viven lejos, decide dedicar su tiempo a luchar para salvar sus árboles. La viuda comienza entonces una batalla legal que la lleva hasta el Tribunal Supremo de Israel. Con la ayuda del joven abogado palestino Ziad Daud (Suliman), se enfrenta a un verdadero ejército de abogados militares que cuentan con el apoyo del Gobierno.
Mientras el proceso avanza, Salma y Ziad (divorciado de una rusa a la que conoció cuando estudiaba derecho en Moscú) se enamoran. Claro que, para una viuda palestina, enamorarse de un hombre más joven puede ser un problema. Por otro lado, la lucha de la viuda palestina inspira a la esposa del ministro israelí, cansada de su rutina.
En una entrevista con Noticias de Gipuzkoa, el director Riklis comenta que Los limoneros está inspirada en acontecimientos reales, que conoció al leer una noticia en Internet. Sin embargo, el cineasta confiesa que ha agregado numerosas cosas nuevas a la historia.
Riklis considera que todavía hay espacio para el optimismo en Medio Oriente, ya que, en el fondo, la gente sólo quiere tener una vida pacífica y tranquila junto a sus familias y vecinos. Por eso, el director cree que, si las personas logran despertar y ser conscientes del dolor del prójimo, hay posibilidades de que cambien las cosas.
Para Yahoo! Cine, Los limoneros es un filme estimulante acerca de la esperanza, donde Riklis acierta al hablar del pueblo y no tanto de la guerra, el terrorismo o la política internacional
Tal como puede leerse en FilmAffinity.com, Variety ha felicitado la ironía que muestra la cinta y la interpretación de Abbass. Para El País, la historia funciona gracias a su tono similar a la fábula.
Los limoneros obtuvo el Premio del Público en el último Festival de Berlín y cosechó siete nominaciones de la Academia israelí.
En su última película, Eran Riklis deja los Altos del Golán donde situó la muy premiada La novia siria (2004), para adentrarse en el corazón del conflicto israelo-palestino a través de una ilustración metafórica de la difícil convivencia entre vecinos. Un campo de limoneros en la línea fronteriza entre Israel y Cisjordania es el lugar elegido como epicentro de la discordia.
Salma Zidane (Hiam Abbass) es viuda. Su vida, ahora que los hijos han seguido sus propios caminos, consiste en cuidar el campo de limoneros que heredó del padre y que, además de ser el símbolo de sus raíces, es el único sustento. Un día, la tranquilidad se ve perturbada por la llegada de un nuevo vecino. A la casa colindante al campo se acaba de mudar el recién nombrado ministro de Defensa israelí. A pesar de este principio poco realista, la historia que Eran Riklis desarrolla es una estampa bella y desasosegante de todas aquellas personas atrapadas en este conflicto de difícil solución.
Pronto el campo de limoneros es declarado amenaza a la seguridad nacional por los servicios secretos israelíes a pesar de las amplias medidas de protección desplegadas alrededor de la casa del ministro. Con la ayuda de un joven abogado, Ziad Daud (Ali Suliman), Salma decide no aceptar la indemnización ofrecida y emprender un recurso legal ante el tribunal militar israelí para impedir la tala de los limoneros. Posteriormente, y tras el fallo en contra, ambos continuarán su batalla pacífica ante el Tribunal Supremo del Estado de Israel.
La insólita situación que nos describe Riklis ahonda en las desproporcionadas acciones y la arrogancia militar israelí. Pero Los limoneros ilustra también cómo se ve afectada la vida de la gente corriente a ambos lados de la frontera; las penurias de los palestinos y las presiones sociales que sufren de su propia comunidad, así como la de aquellos israelíes que se ven atrapados en el enfrentamiento político.
Los limoneros tiene además una simetría interesante en la yuxtaposición de la soledad de Salma y de Mira Navon (Rona Lipaz-Michael), esposa del ministro, dos mujeres económica y socialmente muy distintas y, sin embargo, sorprendentemente próximas. Las miradas silenciosas que intercambian las dos protagonistas durante todo el metraje resumen la impotencia ante el callejón sin salida de este pequeño drama humano, particular, que en realidad puede proyectarse a las dimensiones reales del conflicto israelo-palestino. Riklis apunta la fe en la justicia. Los limoneros fue galardonada con el Premio del Público en el Festival de Berlín 2008.
lunes, 29 de noviembre de 2010
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