lunes, 29 de noviembre de 2010

JEAN-LUC GODARD
“SIN ALIENTO”
Todo relato es una narración: Cada film da la impresión
de bifurcarse a partir de varios que lo precederían,
siendo el mismo un sitio de cruce para los otros.

Sin aliento, es una película importante en la obra del cineasta francés Jean-Luc Godard, y en el nacimiento de la nueva ola, movimiento que renovó la filmografía. Este film es su ópera prima y narra la historia de Michel Poicard, un hombre que roba un auto en Marsella y mata a un policía en su camino sin motivo aparente.
En París conoce a una joven norteamericana que vende diarios en inglés. Al final este hombre comienza a ser acosado por la policía. Es una historia de amor que tiene elementos de la novel apolicial negra y una interesante fotografía de París.
Las películas de Godard invitan a interpretar pero desalientan, e incluso escapan al análisis, y plantean cuestiones difíciles de abordar.
Nuestro punto de partida es el reconocimiento de la firmeza con que estos films se resisten a la comprensión narrativa. No es simplemente un problema de interpretación. En realidad es como si la propia denotación narrativa alentase a una especificación de temas al azar.
Tomemos un ejemplo típico, la psicología ha conocido desde hace tiempo la dificultad de atender dos conversaciones simultáneas. Sin embargo, la banda sonora de Godard habitualmente superpone una conversación con otra. En otras palabras, plantea la posibilidad, como ningún otro director ha hecho, de un uso de la técnica puramente arbitrario.
¿Por qué el concepto de narración es relevante para la obra de Godard? Simplemente porque desde Sin Aliento, las películas son siempre fundamentalmente, narrativas. Es el espectador que aun lucha para crear una historia, aun aborda el material intertextual como comentario o dilación mensurable con referencia a una más o menos determinada historia.
Godard propone en Sin aliento varios detalles que se encuentran en sus artículos escritos anteriormente. En el interior de una escena, el cambio de plano lo hace con una osadía inventiva, por ejemplo, cita el Poema de Aragorn:
“en el bisel de los besos
los años pasan demasiado deprisa
evita evita los recuerdos rotos”.
El primer plano de la película muestra una página de París flirt que ocupa todo el campo. Habitualmente, un plano así ofrece el punto de vista del que lee el periódico. En este caso preciso, el personaje está tras el diario y no en el lugar de la cámara. Esta página esta ocupada por el dibujo de una joven que tiene algo en su mano: anuncia a Patricia Franchini y al oso de peluche. Asimismo, ella es una mujer que vende el periódico The New York Herald Tribune, cuyo titulo esta impreso en el pecho de su remera. Este dibujo central esta rodeado por dos bandas, en el interior de cada una de ellas hay dibujos más pequeños. Parece la película del film o el espacio en el que viene a morir Michel Poicard, al final de las bandas de un paisaje inmovilizado.
Si las películas son narrativas surge una objeción al por qué del privilegio de unos elementos específicos sobre otros (citas, fragmentos musicales, reflexión o crítica social).
Las películas tienen sentido por virtud de las normas clásicas de la narrativa. La prerrogativa del protagonista como receptáculo del conocimiento, montaje paralelo, uso de secuencias de montaje para comprimir el tiempo o transmitir acontecimientos extensos o habituales.
Héroes en busca de un objetivo, enzarzados en una lucha que les conduce algún tipo de resolución están en el centro de Sin aliento. Un personaje inseguro, ambiguo, como Patricia, es semejante a protagonistas del cine de Bergman.
Lo más interesante en la superposición por parte de Godard de la diversa manera de narrar, es la tendencia de mezclar indicios incompatibles.
Cualquiera sea su adecuación histórica, el collage ofrece solo una ayuda general en la especificación de la obra formal del director.
Un resultado de este proceso del espacio, es que una imagen o un sonido resultan evocados por su ausencia. En Sin aliento, los dos amantes se nos muestran tiernos, abrazados en el cine y nosotros, espectadores, inferimos una imagen y oímos la cita de Aragorn, esperando que ello proporcione el diálogo real de la película que se ha suprimido.
La espacialización de la narración coopera con la imposibilidad de ordenar la película según un modo narrativo clásico. El efecto principal es fragmentar el proceso visionado en una serie de momentos.
En este cine, el narrador se destaca como el manipulador del material del film, el creador de todo lo que parece en la narración. Entonces en las películas de Godard, un personaje se convierte en una construcción insegura a partir de indicios adecuados a diversos modos narrativos. Más que asimilar una estrategia narrativa a otra, Godard yuxtapone un conjunto de convenciones con otra, revelando su relativa arbitrariedad. No sintetiza las normas, las hace colisionar. Otra cosa que utiliza es el personaje que alude a películas como cuando Michel imita a Humphrey Bogar.
El hecho de que no haya una pauta discernible para el montaje discontinuo de Sin aliento, instaura la impresión de un narrador cineasta caprichoso. Crea la unidad de la narración como un soberano de las imágenes y los sonidos. El uso que hace Godard del sonido ya existente, fragmento de música clásica o pop. “La música es un elemento vivo, comentó Godard, como una calle, o los coches. Es algo que yo describo, algo pre-existente a la película”.
La cámara puede comentar una acción trasladándose desde un personaje hasta una pintura en la pared. De este modo emplea los movimientos de la cámara para remarcar la presencia del cineasta.
Una pregunta que se hacen los films godardianos de los años 60 es cómo avanzar a partir del conjunto tipográfico constituido por el crédito. Una respuesta es hacer que sean recitados. Otra posibilidad es intercambiar créditos y secuencias de obertura. El juego con las letras, y en general con lo escrito, es un juego de palabras. Godard multiplica de manera muy lúdica las bromas y las repeticiones. Michel esta adosado a una parrilla y alguien le dice “no te muevas o te quemo”. Es un juego de palabras que tiene que ver con Grille (parrilla), griller (asar) griller des sechés (expresión del argot que significa “fumar un cigarrillo”).
En consecuencia, el cine de Godard requiere que entendamos la historia basándonos en un conocimiento que nos llega impregnado de marcas. La narración esta llena de juegos y la unidad de ésta procede de nuestra construcción de un narrador y su personificación como cineasta, soberano de las imágenes y los sonidos.
En las películas de este director, al evitar cualquier sistema coherente, las manipulaciones narrativas se justifican como la obra de una persona fácilmente identificable. El aspecto fundamental, de los procesos narrativos, es la apelación autoconciente al público. El hecho de dirigirse a la cámara es un indicio claro.
En consecuencia el cine de Godard requiere que creemos la historia basándonos en un conocimiento, que nos llega impregnado de marcas. La narración puede ser incomunicativa, dejando algunos vacíos permanentes.
Al tomar la narración de Sin aliento, tal vez, se responda a preguntas de mayor amplitud, culturales, económicas, ideológicas sobre la institución de la película y el cine. Tales limitaciones nos parecen un síntoma de fortaleza. Una teoría que lo explicara todo, no sería interesante. El conocimiento siempre se beneficia con la investigación.

Victoria Aloisio
Año 2008

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